Death Stranding 2 en PC con todo al máximo: un viaje que se disfruta paso a paso
Paisajes enormes, niebla, nieve y el nuevo monorraíl: así se ve y se siente Death Stranding 2: On the Beach en PC con la gráfica al máximo.
Hay juegos que se juegan y juegos que se recorren. Death Stranding 2: On the Beach es de los segundos. Lo jugué en PC con todos los ajustes gráficos al máximo y aquí te cuento cómo fue, con capturas que tomé yo mismo en el modo foto. Spoiler: me pasé más tiempo mirando el paisaje que entregando paquetes.
Un mundo que pide que lo mires
Con todo al máximo, lo primero que impresiona es la distancia. Desde lo alto de una cima se ven cordilleras enteras con todo su detalle, el mar al fondo y hasta una ciudad perdida en el horizonte. La roca tiene textura, la luz cambia con la hora del día y el cielo se siente enorme. Es el tipo de juego en el que subes a un monte solo para ver qué hay del otro lado.
La niebla, el agua y la lluvia son las otras protagonistas. Con los ajustes altos, la niebla tiene capas y profundidad, los charcos reflejan el cielo y los colores de las flores resaltan entre la roca gris. Es de esas zonas en las que te detienes solo para mirar.
Nuevas formas de moverse
Moverse es más variado que en el primero. El monorraíl cruza la costa colgando sobre el mar y te deja llevar carga pesada sin pelearte con el terreno, y los vehículos, con sus luces azules, se sienten pesados y sólidos al subir por la arena o bajar por la playa negra.
Después de muchas horas, esto es lo que más me gustó de jugarlo con todo al máximo:
- El detalle del terreno: cada roca, cada charco y cada huella.
- La luz del atardecer entre los cañones.
- El monorraíl, para mover carga pesada sin sufrir.
- La nieve, que cambia por completo la forma de moverte.
- El modo foto, que da para horas.
No es un juego para correr: es un juego para llegar.
Yafeet
La nieve y cada paso
La nieve es otra historia. La moto se hunde, el paquete pesa y hay que leer la ladera antes de subir. Con los ajustes al máximo se nota en cada detalle: el surco que deja la rueda, el brillo del sol sobre el hielo y esas montañas que parecen de verdad.
Y sí, como en el primero, aquí los pies importan. Sam carga casi todo caminando, las botas se gastan y el juego te hace sentir cada paso sobre la roca, la arena o la nieve. Es un juego sobre caminar, y eso aquí tiene mucho sentido.
¿Vale la pena en PC?
Para mí, sí. En PC puedes subir todo al máximo y el trabajo de Kojima Productions luce como merece: la distancia de dibujado, la luz del atardecer, el agua y la niebla hacen que cada entrega sea también un paseo.
Si tu equipo aguanta, ponlo todo al máximo, apaga el celular y déjate llevar. Y si lo juegas, cuéntame qué te pareció: ¿te quedaste también mirando el paisaje?